Del «ya te pillaré en la calle» a «te vas a acordar de mí»

Jan 28th, 2018 | Por | Categoria: Sindicatos de prisiones

En la cárcel asturiana cumplen condena más de un millar de internos y los funcionarios de interior que tienen que asumir las funciones de vigilancia bregan a diario no sólo con la tarea de garantizar la integridad física de los reclusos, sino también con la de esquivar el riesgo que entraña trabajar con un colectivo especial. Las amenazas verbales que reciben, en ocasiones, tanto de los presos como de su entorno familiar, incrementan el desasosiego entre los trabajadores.

«Mi familia es muy peligrosa»

Joaquín Alonso, delegado en el Principado de la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip), sindicato mayoritario en el centro penitenciario asturiano, cree que una buena parte del problema se solucionaría si los funcionarios de prisiones estuvieran revestidos de la condición de autoridad, para que estas conductas se consideraran delitos y los reclusos que vertieran estas amenazas vieran aumentadas sus sanciones y se les quitaran las ganas de desafiar o provocar a los funcionarios.

Castigados con no salir al patio

Las amenazas que recientemente denunció el colectivo de Enfermería del Hospital Universitario Central de Asturias (Huca) por parte del conocido como «preso resucitado», Gonzalo Montoya, mientras se recuperaba tras haber sido dado por muerto erróneamente son más habituales de lo que pueda parecer entre el colectivo de reclusos y no son aisladas en la cárcel asturiana. «A nosotros nos ocurre con más frecuencia de lo que pueda parecer. Puede sonar a bravuconadas, pero no lo son. Aunque les conozcas porque estás casi de continuo con ellos, siempre hay algún interno que se pone pesado diciendo que quiere que le entregues medicación porque no puede dormir, que no aguanta más y como no se la puedes dar llegan a la amenaza», explica Joaquín Alonso.

Ante estas situaciones, los funcionarios elaboran un parte donde se relatan los incidentes que se remite a la dirección y se abre una investigación interna. Los presos pueden llegar a ser sancionados, entre otras medidas, con la privación de paseos por el patio, durante varios días, en un período de tiempo que puede oscilar «entre 7 y 14 días», en función de su gravedad. A juicio de Acaip, esta situación revertiría si los funcionarios se consideraran autoridad, como ocurre con los maestros o los médicos. «Es muy importante porque nosotros somos los que estamos en contacto diario con ellos», reitera.

La seguridad es uno de los temas que plantearán, entre otras reivindicaciones, en la manifestación que los sindicatos de prisiones han convocado para el próximo 24 de febrero en Madrid. La necesidad de incrementar las plantillas para rejuvenecerlas ante el progresivo pase a segunda actividad, así como mejoras socioeconómicas ocupan su lista de prioridades.

«Nos estamos quedando sin personal. Hace unos días marcharon de la cárcel de Asturias 19 funcionarios que estaban trabajando en prácticas. El promedio de edad de los funcionarios es alto, con una media de 55 a 56 años de los funcionarios de interior. Los estudios que realizamos en Acaip constatan que en la relación de puestos de trabajo (RPT) faltan más de 50 funcionarios. Estamos bajo mínimos y aquí no pasa nada. Para este año había convocadas 700 plazas en toda España y con eso no se va a arreglar nada», lamenta el delegado sindical.

La falta de empatía de algunos políticos

Entre las propuestas que plantea Acaip figuran la necesidad de estudiar las fórmulas que permitan realizar una mejor clasificación de los internos. «Sería importante, por ejemplo, que los preventivos y penados multirreincidentes estuvieran en distintos módulos, aunque no hay espacio para ello», comenta.

Joaquín Alonso incide en la importancia de sensibilizar a la clase política sobre la problemática que aqueja a la institución penitenciaria, empezando por los representantes políticos asturianos. «Recientemente un político asturiano no quiso ni escuchar a los sindicatos alegando que no le hacía falta porque decía que ya estaba muy enterado de lo que pasaba», censura ante la falta de compromiso y empatía que mostró hacia el colectivo penitenciario.

Fuente: lavozdeasturias.es

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