El Gobierno estudia reabrir las piscinas de las prisiones

Jun 28th, 2018 | Por | Categoria: Actualidad Penitenciaria

Los presos españoles dejaron de nadar en 2012, pero quizás ahora vuelvan a hacerlo. Ese año, el Gobierno de Mariano Rajoy ordenó cerrar las piscinas de las 79 cárceles dependientes de Interior al considerarlas un despilfarro en plena crisis económica. En Cataluña, que tiene transferidas las prisiones, se adoptó la misma decisión.

Esta semana el nuevo máximo responsable de las cárceles, Ángel Luis Ortiz, ha encargado a los directores de prisiones que disponen de piscinas en sus instalaciones que redacten un informe para conocer en qué situación se encuentran las piletas tras seis años de abandono. Según los portavoces oficiales de Instituciones Penitenciarias, su intención es «disponer de información sobre qué ha sucedido con estas piscinas, pero sin ninguna decisión previa sobre si reabrirlas o no hasta no saber cuánto costará volver a ponerlas en marcha».

Prisión de Estremera

En las cárceles catalanas la natación regresó en 2016 por orden del entonces consejero de Justicia, Carles Mundó. Este miembro del Ejecutivo de Puigdemont fue encarcelado en Estremera en 2017 –la piscina de esta prisión madrileña ya estaba cerrada– por su relación con el ‘procés’ y ahora se encuentra en libertad a la espera de juicio.

Al parecer, en estos últimos años tanto las máquinas depuradoras como las piletas de las prisiones dependientes del Ministerio de Interior se han deteriorado. En muchos casos la maquinaria se ha oxidado e, incluso, los permisos oficiales o las concesiones de agua ya no están en vigor. Fuentes penitenciarias del Gobierno de Pedro Sánchez han indicado que en algunas cárceles se decidió reciclar la piscina y llenarla de tierra para convertirla en un jardín, algo que Interior no ha podido confirmar. El informe encargado por Ortiz, antiguo miembro de la oficina del Defensor del Pueblo, deberá determinar hasta qué punto es posible recuperar estas instalaciones. Las más delicadas son las de Zaballa, en Álava, Morón de la Frontera, en Sevilla, y Albocasser, en Castellón, ya que son las únicas climatizadas.

Televisiones de plasma

En el particular microcosmos de las cárceles las piscinas no están consideradas un lujo, como han denunciado algunas voces desde el exterior. Los presos solo tenían derecho a visitar esta instalación una hora a la semana en la época en la que estaban abiertas. Además, se utilizaban para cursos de natación y, sobre todo, de socorrismo, dentro de los programas de reinserción. Y eran una forma de evitar conflictos en centros del sur de España que en verano pueden soportan temperaturas de más de 40 grados.

Un debate similar se ha suscitado en torno a las televisiones de plasma.Iban a formar parte de la dotación de las prisiones con el Gobierno de Zapatero, pero su adquisición fue suspendida en 2012 tras la llegada al poder del PP. Muchos funcionarios aplaudían esta compra, puesto que los cajones de los antiguos aparatos de tubo son los escondites favoritos de algunos reclusos para esconder armas y drogas.

Fuente: elcorreo.com

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